Viaje 11 días Rumanía
Itinerario 11 días recorriendo Rumanía en coche de alquiler
En este viaje por Rumanía recorrimos el país durante varios días intentando combinar algunas de sus ciudades más bonitas, pueblos medievales, castillos y monasterios. Diseñamos una ruta bastante completa que nos llevó desde Bucarest hasta Transilvania, pasando por lugares tan conocidos como Sibiu, Sighișoara o el Castillo de Corvin, pero también por regiones mucho menos turísticas como Maramureș y Bucovina, que terminaron siendo algunas de nuestras grandes sorpresas del viaje.
Fue una ruta bastante intensa, con bastantes kilómetros en coche y días muy completos, especialmente porque queríamos aprovechar al máximo el tiempo y ver lo más representativo del país. Viéndolo con perspectiva, probablemente el itinerario quedó algo apretado en algunos tramos, pero sinceramente repetiríamos casi todo porque disfrutamos muchísimo del viaje.
Una de las cosas que más nos gustó de Rumanía es que sigue siendo un destino relativamente poco masificado en comparación con otros países europeos, especialmente si viajas fuera de temporada alta. Nosotros fuimos en mayo y nos pareció una época perfecta: buen clima, paisajes muy verdes y muchísimos lugares donde apenas coincidimos con turistas.
Llevábamos varios años queriendo visitar Rumanía y este año por fin nos animamos. Y la verdad es que nos sorprendió muchísimo para bien. Encontramos ciudades preciosas, carreteras panorámicas, castillos de cuento, monasterios únicos y una autenticidad que cada vez cuesta más encontrar en otros destinos europeos.
Si estás pensando en organizar una ruta por Rumanía, nuestra experiencia fue muy positiva y sin duda nos parece un destino muy recomendable. Aquí os dejamos nuestra ruta:
Día 1 (viernes): Madrid - Bucarest
Nuestro viaje por Rumanía comenzó con un vuelo nocturno desde Madrid hasta Bucarest con Wizz Air.
Tras aterrizar, todavía nos quedaba una última misión antes de dar por terminado el día: recoger el coche de alquiler con el que recorreríamos el país durante las siguientes semanas.
Habíamos reservado con Klass Wagen y la recogida no se realiza directamente en el aeropuerto. Después de salir de la zona de equipajes hay que dirigirse a la terminal de salidas, donde, en la puerta A, te recoge un shuttle gratuito que te lleva hasta sus oficinas, situadas a apenas 5 minutos del aeropuerto.
La verdad es que el proceso nos sorprendió bastante. Llegamos sobre la 1 de la madrugada y todo seguía funcionando perfectamente: incluso había una persona en recepción indicando en qué mostrador te atendían. Además, todo el contrato se gestionó de forma digital y nos lo enviaron por email, sin papeleo ni esperas eternas. Sinceramente, nunca habíamos visto una oficina de alquiler tan grande y organizada, ni siquiera en compañías mucho más conocidas.
Con el coche ya listo, pusimos rumbo al centro de Bucarest, donde nos alojaríamos las dos primeras noches del viaje en The Marmorosch Bucharest, Autograph Collection.
Aunque llegamos de madrugada y apenas tuvimos tiempo de ver nada esa primera noche, la emoción de empezar por fin nuestra ruta por Rumanía hacía que incluso ese trayecto nocturno hasta el hotel tuviera algo especial. Tocaba descansar unas horas porque al día siguiente empezaríamos a descubrir la capital rumana.
Día 2 (sábado): descubriendo Bucarest con calma
Después de llegar de madrugada la noche anterior, agradecimos haber reservado dos noches en The Marmorosch Bucharest, Autograph Collection para poder descubrir Bucarest sin prisas.
Dedicamos el día a recorrer tranquilamente los principales puntos de interés de la capital rumana, una ciudad que nos sorprendió bastante más de lo que esperábamos. Combinando grandes edificios históricos, zonas con aire parisino y barrios llenos de contraste, Bucarest tiene una personalidad muy particular.
Paseamos por el casco histórico de Lipscani, visitamos el imponente Palacio del Parlamento —uno de los edificios administrativos más grandes del mundo—, recorrimos avenidas monumentales heredadas de la época comunista y descubrimos también iglesias ortodoxas escondidas entre edificios modernos.
Durante el día también disfrutamos del ambiente de terrazas, cafeterías y restaurantes del centro histórico, perfecto para hacer paradas improvisadas mientras explorábamos la ciudad.
Fue un primer día muy tranquilo, ideal para recuperarnos del viaje y empezar a tomarle el pulso a Rumanía antes de poner rumbo a otras regiones del país en los días siguientes.
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| Bucarest en un día | ||
Día 3 (domingo): Bucarest - Sibiu
Después de dedicar el día anterior a recorrer con calma Bucarest, llega el momento de comenzar nuestra ruta por carretera por el interior del país. El plan para este día era conducir hasta Sibiu, una de las ciudades medievales más bonitas de Transilvania.
Durante el trayecto existen varias paradas interesantes que mucha gente suele hacer por el camino, como el Monasterio de Curtea de Argeș o la Fortaleza de Poenari. Sin embargo, nosotros decidimos ir directos a Sibiu y tomarnos el día con más calma.
El trayecto dura aproximadamente unas 4 horas, dependiendo del tráfico al salir de Bucarest, así que preferimos no sobrecargar la jornada y reservar energía para los días siguientes, que sabíamos que iban a ser bastante más intensos.
Llegamos a Sibiu y nos alojamos en Ramada by Wyndham Sibiu, un hotel moderno situado a pocos minutos andando del casco histórico y de Piața Mare. La ubicación nos vino genial para dejar el coche aparcado y recorrer la ciudad cómodamente a pie durante toda la tarde. Además, después del trayecto en carretera, agradecimos mucho descansar en un alojamiento amplio y confortable.
Después de hacer el check-in, aprovechamos la tarde para recorrer tranquilamente el centro histórico de Sibiu, pasear por sus plazas medievales, cruzar el famoso Puente de los Mentirosos y empezar a descubrir esa atmósfera tan especial que hace de esta ciudad una de las más bonitas de Rumanía.
Fue uno de los días más tranquilos de toda la ruta, algo que agradecimos bastante porque sabíamos que las siguientes jornadas vendrían cargadas de carretera, visitas y madrugones.
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| Qué ver en Sibiu | |
Día 4 (lunes): Sibiu – Castillo de Hunedoara – Salina Turda – Cluj-Napoca
Después de nuestra tarde en Sibiu, salimos temprano en coche rumbo al impresionante Castillo de Corvin, también conocido como el castillo de Hunedoara. Teníamos por delante unas 2 horas de carretera, pero los paisajes que fuimos encontrando por el camino hicieron que se nos pasara volando.
Cuando llegamos entendimos enseguida por qué este castillo aparece en casi todas las rutas por Rumanía. Su arquitectura gótica, con puentes, torres y patios interiores, parece sacada de una película medieval. Durante nuestra visita encontramos parte del castillo en obras, aunque eso no impidió que disfrutáramos muchísimo recorriéndolo con calma y haciendo un montón de fotos. Sinceramente, nos pareció uno de los castillos más bonitos de todo el viaje.
Algo que nos llamó bastante la atención fue la enorme cantidad de grupos escolares que encontramos visitando el castillo, una escena que además se repetiría constantemente durante los siguientes días en muchos otros lugares turísticos de Rumanía.
Después tocaba volver al coche para conducir hasta Salina Turda, a unas 2 horas y 15 minutos aproximadamente. Reconocemos que aquí ya empezábamos a notar el cansancio de tantas horas en carretera, pero la visita mereció muchísimo la pena.
La mina de sal nos sorprendió muchísimo porque no nos esperábamos algo así: enormes galerías subterráneas, un lago interior e incluso una noria dentro de la mina. Es uno de esos lugares rarísimos que ves en fotos y piensas que están editadas… hasta que llegas y compruebas que existe de verdad.
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| Castillo de Corvin y Salia Turda | |
Después de la visita todavía nos quedaba el último trayecto del día: unos 40 minutos en coche hasta Cluj-Napoca.
Llegamos bastante cansados al DoubleTree by Hilton Cluj – City Plaza, nuestro alojamiento para esa noche, y sinceramente fue justo lo que necesitábamos. Después de tantas horas de coche, agradecimos muchísimo llegar a un hotel cómodo, bien ubicado y con spa y piscina interior, perfecto para relajarnos antes de cenar.
Esa noche apenas nos dio tiempo a ver algo de Cluj-Napoca, pero tampoco importaba demasiado. Había sido uno de esos días de ruta intensa que terminan agotándote… pero también dejándote con la sensación de haber aprovechado el viaje al máximo.
Día 5 (martes): Iglesias de madera de Maramureș: Rogoz, Plopiș, Șurdești y Desești. Y Cementerio Alegre
Después de descansar en Cluj-Napoca, volvimos a madrugar porque nos esperaba otra jornada intensa de carretera. Ese día nos adentrábamos en Maramureș, una de las regiones más auténticas y tradicionales de Rumanía, conocida por sus pueblos rurales, sus paisajes verdes y sus impresionantes iglesias de madera declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Salimos temprano del alojamiento y, tras unas dos horas de coche, llegamos a nuestra primera parada: la Iglesia de madera de Rogoz.
Fue nuestro primer contacto con las iglesias de madera de la región y nos impresionó mucho. Construida en el siglo XVII, destaca por su estructura asimétrica, su tejado de madera y la enorme cantidad de detalles de las pinturas de su interior. Además, nos pareció muy curioso el sistema de visita, ya que tuvimos que llamar al número de teléfono que aparecía en la puerta para que vinieran a abrirnos la iglesia.
Después volvimos al coche para conducir aproximadamente una hora hasta la Iglesia de madera de Plopiș. Visualmente nos pareció una de las más bonitas, con su estilizado campanario y un interior que, por desgracia, no pudimos visitar. Intentamos llamar varias veces al teléfono de contacto que aparecía en la entrada, pero nadie respondió.
Apenas diez minutos después llegamos a la que probablemente fue una de nuestras favoritas del día: la Iglesia de madera de Șurdești. Su enorme torre, que supera los 50 metros, impresiona muchísimo cuando aparece entre las casas del pueblo. Durante años fue una de las iglesias de madera más altas de Europa y, viéndola en persona, es fácil entender por qué.
La última iglesia del día fue la Iglesia de madera de Desești, situada a unos 35-40 minutos. A esas alturas ya llevábamos bastantes kilómetros encima, pero nos alegró mucho haber hecho esta última parada porque fue una de las iglesias con interiores más bonitos que vimos en toda la ruta.
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| Iglesias de Madera y Cementerio Alegre | ||
Después de toda la ruta del día, llegamos a Hotel Iza, nuestro alojamiento para esa noche. Aprovechamos para hacer el check-in, descansar un rato y comer tranquilamente en el restaurante del hotel.
Pero el día todavía no había terminado.
Por la tarde nos acercamos al famoso Cementerio Alegre de Săpânța, uno de los lugares más curiosos y originales de todo el viaje. Sus tumbas están decoradas con cruces de colores muy vivos y epitafios escritos con bastante humor que cuentan la vida —y a veces incluso la muerte— de las personas enterradas allí.
Es un lugar completamente diferente a cualquier cementerio que habíamos visto antes y una forma bastante peculiar de terminar el día.
Día 6 (miércoles): Monasterios pintados de Bucovina. Moldovita, Sucevita, Arbore y Humor
Hoy dejamos atrás la región de Maramureș para adentrarnos en Bucovina, una de las zonas más fascinantes de Rumanía y famosa por sus monasterios pintados, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde nuestro alojamiento en Sighetu Marmației, el Hotel Iza, nos espera una larga mañana de carretera: unas 4 horas en coche atravesando paisajes rurales, bosques y pequeñas aldeas hasta llegar al primero de los grandes tesoros de Bucovina.
Nuestra primera parada fue el Monasterio de Moldovița, uno de los monasterios más impresionantes de la región. Fundado en 1532 por Petru Rareș, destaca por sus frescos exteriores en tonos amarillos y ocres, especialmente por la espectacular escena del Asedio de Constantinopla, una de las representaciones más famosas de toda Bucovina. Tras tantas horas de coche, llegar aquí y ver por primera vez estos frescos pintados sobre las fachadas resulta bastante impactante.
La siguiente parada fue el Monasterio de Sucevița, situado a unos 25 minutos en coche. Probablemente es el monasterio más monumental de todos, rodeado por murallas que le dan aspecto de fortaleza medieval. Sus frescos en tonos verdes son especialmente famosos por la representación de la Escalera de las Virtudes, una de las imágenes más icónicas de los monasterios pintados rumanos.
Continuamos hacia el Monasterio de Arbore, a unos 35 minutos desde Sucevița. Fundado en 1503, este monasterio destaca por sus tonos verdes y turquesa, que lo diferencian del resto. Además, suele recibir menos visitantes, por lo que la visita resulta mucho más tranquila y permite disfrutar del lugar con calma.
Y por último visitamos el Monasterio de Humor, situado a apenas unos minutos en coche. Fundado en 1530, este monasterio destaca por sus frescos exteriores en tonos rojizos y ocres, que cubren buena parte de sus muros con escenas bíblicas llenas de detalles y simbolismo. Comparado con otros monasterios de Bucovina, su tamaño es más reducido, pero precisamente eso le da un encanto especial. Rodeado de colinas verdes y con un ambiente mucho más tranquilo, fue una de esas visitas que disfrutamos sin prisas.
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| Monasterios pintados de Bucovina | ||
Tras completar esta ruta por cuatro de los monasterios más importantes de Bucovina, ponemos rumbo a nuestro alojamiento en Popasul Domnesc Resort & Spa Voroneț, donde pasamos la noche. Mañana continuaremos explorando los últimos monasterios de la ruta, pero hoy terminamos el día con la sensación de haber descubierto uno de los patrimonios culturales más sorprendentes de Europa del Este.
Día 7 (jueves): últimos monasterios de Bucovina y ruta hacia Sighișoara
Amanece en Popasul Domnesc Resort & Spa Voroneț y aprovechamos que los dos monasterios que nos quedan por visitar están muy cerca del alojamiento para tomarnos la mañana con algo más de calma antes de afrontar una larga jornada de carretera hacia Transilvania.
Nuestra primera parada del día fue el icónico Monasterio de Voroneț, uno de los lugares más famosos de toda Rumanía. Conocido como la “Capilla Sixtina del Este”, fue fundado en 1488 por Esteban el Grande y es célebre por su intenso Azul de Voroneț, un tono que sigue sorprendiendo siglos después. Su impresionante representación del Juicio Final cubre toda la fachada occidental y está considerada una de las grandes obras maestras del arte medieval europeo.
A media mañana pusimos rumbo hacia Sighișoara, en pleno corazón de Transilvania. Nos esperaban alrededor de cinco horas de carretera atravesando montañas, pequeños pueblos rurales y paisajes que parecían sacados de otra época.
Sin embargo, el trayecto terminó siendo bastante más largo de lo previsto. A mitad de camino tuvimos la mala suerte de pinchar una rueda, algo que nos hizo entender rápidamente por qué hay tantísimos talleres con el cartel de “Vulcanizare” repartidos por las carreteras rumanas. Por suerte todo quedó en una pequeña aventurilla de viaje, aunque entre la reparación y la espera acumulamos unas tres horas de retraso.
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| Monasterios pintados de Bucovina | ||
En ese momento agradecimos muchísimo no llevar un plan demasiado ajustado para aquel día, porque básicamente terminamos llegando a Sighișoara a la hora de cenar.
Finalmente hicimos el check-in en Hotel Central Park, nuestro alojamiento para explorar una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. Después de tantos kilómetros y del pequeño imprevisto de la carretera, lo único que nos apetecía era descansar y prepararnos para descubrir al día siguiente las calles empedradas y torres históricas de esta joya transilvana.
Día 8 (viernes): Sighisoara con calma y la Iglesia Fortificada de Biertan
Después de varios días intensos recorriendo monasterios, carreteras de montaña y pueblos tradicionales de Bucovina y Transilvania, este día se presenta como una jornada más tranquila, pensada para disfrutar sin prisas de una de las ciudades más encantadoras de Rumanía: Sighișoara, una de las ciudades medievales habitadas más bonitas de Europa y una de las mejor conservadas.
Tras desayunar, comenzamos la mañana paseando por el casco histórico amurallado, un laberinto de calles empedradas, casas de colores pastel y torres defensivas que nos transportan directamente al siglo XV. La visita arranca en la Torre del Reloj, el icono de la ciudad, coronada por su característico techo multicolor y su reloj mecánico con figuras móviles. Desde lo alto, la panorámica de los tejados medievales en tonos rojizos es espectacular.
Caminando por la Ciudad Alta nos encontramos con la Casa Natal de Vlad Drácula, hoy convertida en museo y restaurante, que añade un toque legendario a la visita.
Continuamos hacia la Iglesia de la Colina, a la que se accede por la famosa Escalera Escolar, un pasadizo cubierto de madera del siglo XVII que parece sacado de un cuento. La iglesia, situada en el punto más elevado de la ciudad, conserva frescos, tumbas saxonas y un ambiente sereno perfecto para tomarse el paseo con calma.
El resto de la mañana lo dedicamos a dejarnos llevar por las plazas y miradores del centro histórico, fotografiando fachadas, entrando en alguna tienda de artesanía local y disfrutando de la atmósfera casi detenida en el tiempo.
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| Sighișoara | ||
Después de comer, ponemos rumbo a uno de los tesoros más especiales de Transilvania: la Iglesia Fortificada de Biertan, situada a unos 30 minutos en coche. Rodeada de colinas, viñedos y un pueblo que parece detenido varios siglos atrás, Biertan es una visita tranquila pero impresionante.
La iglesia, declarada Patrimonio de la Humanidad, se alza en una colina protegida por tres anillos de murallas concéntricas. En su interior destaca el imponente retablo gótico, uno de los mayores de Transilvania, y la famosa puerta sacristía con un complejo sistema de cierre de 19 pestillos, una auténtica obra maestra de la ingeniería medieval sajona. El recinto fortificado se recorre de forma agradable, siempre con vistas al paisaje rural transilvano que rodea el pueblo.
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| Sighișoara e Iglesia fortificada de Biertan | |
Regresamos a Sighișoara por la tarde, con tiempo de sobra para descansar, pasear de nuevo por la ciudad o cenar en alguna de sus plazas medievales iluminadas por faroles. Un día pausado, perfecto para recuperar fuerzas antes de continuar la ruta.
Día 9 (16 mayo sábado): Iglesias fortificadas y llegada a Brașov
Hoy dejamos Sighișoara para adentrarnos en una de las zonas más auténticas de Transilvania: los pueblos sajones y sus iglesias fortificadas. En total no haremos demasiados kilómetros, pero sí varias paradas llenas de historia y arquitectura medieval perfectamente conservada.
Desde Sighișoara ponemos rumbo a Viscri, a unos 45 minutos por carreteras rurales que atraviesan colinas suaves y pueblos tranquilos. Al llegar, nos espera uno de los lugares más especiales del viaje: la Iglesia Fortificada de Viscri, declarada Patrimonio de la Humanidad. Su aspecto sencillo y blanco, su torre defensiva y su pequeño museo etnográfico transmiten la esencia pura de las antiguas comunidades sajones. Pasear por sus murallas de madera y asomarse a sus vistas rurales es viajar varios siglos atrás.
Tras la visita, continuamos hacia Prejmer, a aproximadamente 50 minutos en coche. Aquí encontramos quizá la fortificación más impresionante de toda la ruta: un recinto circular, muros masivos y más de doscientas pequeñas cámaras defensivas que antaño servían como refugio para los habitantes del pueblo. El interior sorprende por lo bien conservado que está: pasarelas, almacenes, escaleras y una iglesia gótica sobria y elegante que contrasta con la monumentalidad del conjunto defensivo.
A tan solo 10 minutos se encuentra Hărman, nuestra última iglesia fortificada del día. Es un recinto más tranquilo y menos monumental, perfecto para cerrar la mañana con un paseo relajado entre murallas, torres y jardines. Su iglesia gótica conserva frescos delicados y una atmósfera luminosa, mientras que su torre ofrece una vista preciosa sobre los tejados rojizos y las praderas que rodean el pueblo.
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| Iglesias Fortificadas | ||
Desde Hărman conducimos unos 20–25 minutos hasta Brașov, donde nos alojamos esa noche. Tras dejar las maletas, aprovechamos la tarde para conocer el centro histórico de una de las ciudades más bonitas de Rumanía. Empezamos por Piața Sfatului, una plaza amplia y colorida rodeada de edificios barrocos, siempre animada y perfecta para tomar algo en una terraza. Muy cerca se encuentra la imponente Iglesia Negra, el templo gótico más importante del país, conocida por su inmensa nave y su colección de alfombras orientales.
Después paseamos por Strada Sforii, una de las calles más estrechas de Europa, y seguimos hacia las antiguas murallas, donde aún se conservan torres defensivas como la Blanca y la Negra, ideales para disfrutar de buenas vistas del casco antiguo. La tarde en Brașov transcurrió entre calles adoquinadas, fachadas color pastel y el ambiente animado de una ciudad vibrante y llena de historia.
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| Qué ver en Brasov | |
Día 10 (17 mayo domingo): Rasnov – Bran – Peles – Termas de Bucarest – Noche cerca del aeropuerto
Hoy dejamos nuestro alojamiento en Brașov para afrontar uno de los días más completos y variados del viaje, en el que combinamos fortalezas medievales, castillos emblemáticos, palacios de época y, para terminar, un merecido baño termal antes de llegar a Bucarest.
Después de salir de Brașov, en apenas 25 minutos llegamos a la Fortaleza de Râșnov, situada en lo alto de una colina con vistas espectaculares a los Cárpatos. Construida por los caballeros teutónicos en el siglo XIII, esta fortificación ofrecía refugio a los habitantes de la zona en tiempos de invasiones. Hoy conserva parte de sus murallas, torres defensivas y un interior que parece detenido en el tiempo, con pequeñas casas, talleres y calles empedradas que recuerdan a una aldea medieval. Desde sus miradores, las vistas sobre el valle y las montañas son de las mejores de toda Transilvania.
Desde Râșnov continuamos hacia el Castillo de Bran, a unos 15 minutos. Es uno de los lugares más famosos de Rumanía gracias a su vinculación —más literaria que histórica— con la leyenda de Drácula. Su silueta dramática, levantada sobre una roca, y sus pasadizos estrechos y habitaciones de madera lo convierten en una visita muy pintoresca. Más allá del mito, su historia está ligada a la monarquía rumana, especialmente a la reina María, cuya influencia se nota en la decoración y mobiliario. Aunque suele haber bastante afluencia de turistas, es una parada imprescindible por su carisma, su emplazamiento y todo el imaginario que lo rodea.
Tras la visita ponemos rumbo hacia Sinaia, donde se encuentra el Palacio de Peleș. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos y, al llegar, descubrimos uno de los palacios más bonitos de Europa. Construido a finales del siglo XIX como residencia de verano del rey Carlos I, Peleș combina estilos neorrenacentistas y germánicos, con su exterior de madera tallada y sus torres afiladas. El interior es aún más impresionante: salas ricamente decoradas, artesonados perfectos, vidrieras, bibliotecas y una colección de armas y arte espectacular. Es una visita que sorprende incluso después de haber visto otros castillos y palacios europeos, tanto por su elegancia como por su estado de conservación.
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| Último día en Rumanía | ||
Al finalizar, iniciamos el tramo más largo de carretera del día, unas 2 h 15 min, hasta las Therme București, uno de los mayores complejos termales de Europa. Es el lugar perfecto para terminar el viaje: piscinas de aguas calientes, zonas exteriores rodeadas de palmeras, saunas temáticas, baños de vapor y un gran ambiente relajado. Tras un día tan intenso y una ruta tan larga, es la mejor manera de desconectar y recuperar energías.
Cuando cae la tarde, hacemos los últimos 10 minutos de trayecto hasta nuestro alojamiento cerca del aeropuerto de Bucarest, donde pasaremos la última noche antes de regresar a casa.
Día 11 (18 mayo lunes): Bucarest - Madrid
Y casi sin darnos cuenta llegó el último día de nuestra ruta por Rumanía.
Después de varios días de carretera, castillos, ciudades medievales, monasterios y muchísimos kilómetros, tocaba volver a casa. Nuestro vuelo con Ryanair salía, sobre las 11:00 de la mañana, así que la noche anterior decidimos alojarnos en el Hilton Garden Inn Bucharest Airport para estar mucho más tranquilos y evitar madrugones innecesarios desde el centro de Bucarest.
La verdad es que fue una decisión bastante acertada. Pudimos levantarnos con calma, desayunar tranquilamente en el hotel y tomarnos la última mañana sin estrés, algo que agradecimos bastante después del ritmo intenso que habíamos llevado durante todo el viaje.
Después del desayuno fuimos a devolver el coche de alquiler a Klass Wagen, cerrando oficialmente nuestra ruta por carretera por el país. El proceso fue rápido y bastante sencillo, igual que a la llegada.
Y desde allí, pusimos rumbo al Aeropuerto Internacional Henri Coandă para coger nuestro vuelo de vuelta a Madrid.
Terminábamos el viaje cansados, pero muy contentos. Rumanía llevaba tiempo en nuestra lista de destinos pendientes y, sinceramente, superó bastante nuestras expectativas. Nos llevamos el recuerdo de ciudades preciosas, paisajes increíbles y regiones como Maramureș o Bucovina que fueron auténticos descubrimientos. Sin duda, un país mucho más interesante de lo que mucha gente imagina.
Otros datos de interés. Conducir en Rumanía
Conducir por Rumanía fue una de las mejores formas de descubrir el país, especialmente para recorrer regiones como Transilvania, Maramureș o Bucovina, donde muchos lugares interesantes están alejados de las grandes ciudades y el transporte público no siempre resulta práctico.
En general, las carreteras principales estaban en bastante buen estado, aunque los trayectos suelen hacerse más largos de lo que parecen sobre el mapa. Muchas carreteras atraviesan pueblos continuamente, hay bastante tráfico local y es habitual encontrarse camiones, carros tirados por caballos o adelantamientos algo más “creativos” de lo que estamos acostumbrados en España.
Algo que nos llamó bastante la atención fue la enorme cantidad de radares y controles policiales que vimos durante todo el viaje, especialmente en carreteras nacionales. Merece la pena respetar bien los límites de velocidad porque además es bastante habitual que los conductores locales avisen de los controles con ráfagas de luces.
También conviene conducir con algo de paciencia en zonas rurales, ya que es muy frecuente cruzarse con animales, peatones caminando por el arcén o vehículos lentos circulando por carreteras secundarias. Además, otra cosa que nos sorprendió bastante fue la cantidad de perros callejeros que vimos durante el viaje, especialmente fuera de las grandes ciudades. La mayoría parecían bastante tranquilos y acostumbrados a la presencia de gente y coches, pero aun así merece la pena conducir con atención en algunas zonas rurales.
En cuanto al combustible, encontramos gasolineras con bastante frecuencia y no tuvimos ningún problema para repostar. La mayoría aceptaban tarjeta sin problema.
Y si haces una ruta larga por carretera, probablemente acabarás viendo muchísimos talleres con el cartel de “Vulcanizare”, que son pequeños talleres especializados en neumáticos y reparación de pinchazos. Después de pinchar una rueda durante nuestro viaje, entendimos perfectamente por qué hay tantos repartidos por las carreteras rumanas.
Otros datos de interés. Dinero y pagos durante el viaje por Rumanía
En Rumanía no utilizan euros, sino el leu rumano. La moneda se llama leu en singular y lei en plural.
Durante nuestro viaje, el cambio estaba aproximadamente en 1 leu = 0,20 €, aunque conviene revisar el tipo de cambio actualizado antes de viajar.
En general, pudimos pagar prácticamente todo con tarjeta: hoteles, restaurantes, gasolineras y la mayoría de atracciones turísticas aceptaban pago contactless sin ningún problema. Para evitar comisiones al pagar en una moneda distinta al euro utilizamos nuestras tarjetas Revolut, que solemos usar siempre cuando viajamos fuera de la eurozona.
Nada más aterrizar en el Aeropuerto de Otopeni cambiamos 50 € en una casa de cambio del propio aeropuerto para llevar algo de efectivo encima durante el viaje. Y, sinceramente, no necesitamos cambiar más dinero en ningún momento. Otra opción bastante cómoda es sacar dinero directamente en un cajero al llegar, algo que además suele salir rentable si utilizas tarjetas como Revolut o N26.
Aunque la mayor parte de los pagos los hicimos con tarjeta, sí recomendamos llevar algo de moneda local porque nos hizo falta en varias ocasiones: algunos baños públicos eran de pago y en ciertas zonas rurales del norte del país —especialmente en Maramureș y Bucovina— todavía encontramos pequeñas entradas o servicios que solo aceptaban efectivo.
Otros datos de interés. Precios respecto a España
Aunque antes de viajar pensábamos que Rumanía sería un destino muchísimo más barato que España, la realidad es que los precios nos parecieron bastante más similares de lo que esperábamos en muchos aspectos.
Es cierto que algunos alojamientos y restaurantes locales sí resultaban algo más económicos, especialmente fuera de las grandes ciudades, y en general la relación calidad-precio nos pareció bastante buena. Sin embargo, en supermercados, cafeterías modernas o restaurantes más turísticos encontramos precios bastante parecidos a los de España.
La gasolina durante nuestro viaje sí era algo más barata, aunque tampoco suponía una diferencia enorme. En cambio, algunas entradas turísticas y monumentos sí nos parecieron bastante asequibles comparadas con otros países europeos.
En general, diríamos que Rumanía sigue siendo un destino algo más económico que España, pero al menos en las zonas que recorrimos nosotros, la diferencia no nos pareció tan grande como imaginábamos antes del viaje.
































